Los precursores

La historia cuenta que, en sus orígenes, el actual territorio entrerriano se encontraba habitado por guaraníes, chanaes, timbúes, charrúas y minuanes que hablaban diferentes lenguas. Ninguna de estas comunidades conoció la escritura. De allí, la importancia que cobró en ellas la oralidad como forma principal de transmisión – de generación en generación- de su identidad como pueblo, de sus conocimientos, de sus valores y del saber práctico -el aprender haciendo- en constante reelaboración entre sus miembros. Dicha transmisión de habilidades, saberes, valores y creencias constituyó la base fundamental que nutrió la educación de nuestros pueblos originarios.

Durante el periodo colonial, la iglesia y el cabildo se consolidaron como las instituciones educadoras. El fin último de estas instituciones fue formar a los pobladores de nuestra zona como súbditos fieles al Reino de España. En ese contexto, fue el Presbítero Francisco Arias Montiel quien creó en el paraje la Baxada del Paraná, hacia 1730, la primera escuela parroquial, que cumplió con sus tareas educativas durante ochenta y cuatro años.

En 1745, el Jesuita Agustín de la Tijera fundó sobre el Arroyo Ensenada, una escuela de primeras letras. Actualmente, el edificio funciona con el nombre de su fundador en el paraje Costa Grande.

En 1783, durante el gobierno del Virrey Vértiz, se fundaron las localidades de Concepción del Uruguay, Gualeguay y Gualeguaychú, donde se establecieron las primeras escuelas municipales, dependientes del Cabildo.

En la senda de Mayo
A partir del proceso emancipatorio iniciado en la Revolución de Mayo de 1810, la educación cobró una nueva función: la "formación de ciudadanos independientes". En esos tiempos, las nuevas ideas progresistas atribuyeron una creciente importancia al Estado en las decisiones políticas, económicas, sociales y, también, en materia educativa. Sin embargo, su trabajo enfrentó grandes dificultades debido a los recursos que insumieron las guerras por la libertad. Sólo se contaba con una sola escuela en 1810. ¿Te imaginás?

Según consta en el Archivo de Paraná, fue Artigas quien fundó en 1814 la primera escuela oficial que tuvo Entre Ríos, durante su estadía en la provincia. Si bien no se tienen datos precisos de esa primitiva escuela, sí se sabe que su vida fue breve pues permaneció abierta sólo un año.

A consecuencia de los vaivenes políticos ocurridos desde 1814 en Entre Ríos, sólo se contaba con las escuelas creadas en 1814 en Paraná y en 1817 en Concepción del Uruguay por iniciativa de Artigas.

José Gervasio Artigas
En 1817 crea, en Concepción del Uruguay, la primera Escuela Lancasteriana de América del Sur. Esta escuela introduce en la región el Método de Enseñanza Mutua, el cual permitió suplir la falta de maestros.

Francisco “Pancho” Ramírez
En 1820, Francisco “Pancho” Ramírez elabora el “Reglamento Político de la República de Entre Ríos”, donde dispone la obligatoriedad de la enseñanza, el establecimiento de una escuela pública por departamento, el compromiso del Estado de facilitar libros y cartillas y la obligación de los padres de enviar a sus hijos a la escuela.

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